Cero obra
Trabajamos sobre el terrazo, mármol, gres u hormigón existente. No se pica, no se retira escombro y no hay contenedor en la puerta.
Forramos tu escalera de terrazo, mármol, hormigón o madera vieja en PVC o madera, peldaño a peldaño y sin picar nada. Ni obra, ni escombro, ni una escalera inutilizada durante semanas.
Un suelo es una superficie plana y repetitiva: se mide una vez y se avanza. Una escalera es lo contrario. Cada peldaño tiene su propia medida, la tabica casi nunca forma 90° exactos y en obra antigua las alturas varían de un escalón a otro.
Por eso la mayoría de instaladores la esquivan: se tarda mucho más que en un suelo y el error no se puede disimular. La escalera es la pieza que más se mira de una casa y está a la altura de los ojos.
Nosotros la hemos convertido en nuestra especialidad justamente por eso. Es donde se nota quién sabe de carpintería y quién solo sabe colocar lamas.
Cambiar una escalera de obra es demoler, retirar escombro, rehacer y volver a rematar. Forrarla es trabajar encima de lo que ya tienes.
Trabajamos sobre el terrazo, mármol, gres u hormigón existente. No se pica, no se retira escombro y no hay contenedor en la puerta.
Una escalera de 12 a 16 peldaños queda terminada en 2–3 días, frente a las dos o tres semanas de una reforma completa.
El mamperlán con inserto antideslizante marca el borde del peldaño y agarra mucho mejor que el mármol pulido, sobre todo con calcetines.
El PVC y la madera amortiguan el paso. Se acaba el eco de los tacones sobre el terrazo, algo que se agradece en casas de dos plantas.
Las rectas las hace cualquiera. La diferencia está en las compensadas y en las de caracol, donde cada peldaño es una pieza única y hay que sacar plantilla una por una.
Un solo tramo sin giros. La más rápida de resolver: se mide, se corta y se monta en un día.
Dos o tres tramos con meseta intermedia. Hay que casar la veta entre tramos para que no se note el corte.
Los peldaños giran en abanico y ninguno mide igual que el anterior. Plantilla individual para cada uno.
Peldaños trapezoidales en torno a un eje central. El encaje más exigente que existe en este oficio.
Peldaños suspendidos, sin cara vertical. Se forran por arriba, por abajo y por los cantos.
Portales y edificios completos. Trabajamos por tramos para no dejar el bloque sin acceso.
Nuestra recomendación por defecto. Impermeable al 100 %, muy resistente al rayado y al paso continuo, y disponible en acabados que imitan la madera de forma muy convincente. Ideal si hay mascotas, niños o mucho tránsito, y obligado si la escalera da a un patio o a una zona húmeda.
Roble, haya o iroko en peldaño macizo o multicapa. Es la opción noble: se puede acuchillar y barnizar de nuevo dentro de unos años, y la calidez de la madera real no la iguala ninguna imitación. Requiere algo más de cuidado con el agua.
El canto del peldaño es lo que más sufre. Lo rematamos con perfil de aluminio, de PVC o de la misma madera, con inserto antideslizante si lo necesitas. También forramos la zanca lateral y ajustamos el remate contra la barandilla.
Ningún paso de estos se puede saltar. Es exactamente lo que separa una escalera bien forrada de una en la que se ven las juntas desde el salón.
Medimos huella, tabica y ángulo de cada peldaño. En obra antigua las alturas bailan y hay que compensarlo antes de cortar nada.
En escaleras compensadas y de caracol sacamos plantilla física de cada peldaño. Es lo que garantiza que encaje sin holguras contra la pared.
Limpieza, lijado del brillo del terrazo o mármol e imprimación. Sin esto, el adhesivo no agarra y el peldaño acaba sonando hueco.
Cortamos a medida y encolamos con adhesivo de poliuretano. Nada de clavos vistos ni de silicona para tapar errores de corte.
Colocamos el canto del peldaño, el remate contra la zanca y el ajuste alrededor de los balaustres de la barandilla.
Repaso contigo, limpieza y las indicaciones de uso: cuándo se puede pisar con normalidad y cómo limpiarla.
La misma escalera, sin tocar la estructura. Solo forrada.

Fría, resbaladiza con calcetines y ruidosa. Picarla habría supuesto tres semanas de obra y dejar la planta de arriba incomunicada.

Tres días de trabajo, sin escombro y con mamperlán antideslizante en cada peldaño. La escalera se pudo usar cada noche.

14 peldaños de roble multicapa con mamperlán a juego.

Cinco peldaños en abanico, cada uno con su plantilla.

Peldaños trapezoidales en torno al eje central.
No. Ese es justamente el sentido del forrado: se trabaja encima del terrazo, mármol, gres, hormigón o madera vieja que ya tienes. No se pica, no se genera escombro y no necesitas contenedor.
Solo preparamos el soporte: limpieza, lijado del brillo e imprimación para que el adhesivo agarre. Si algún peldaño estuviera roto o suelto, lo reparamos antes de forrar.
Con una foto y el número de peldaños ya podemos orientarte. La visita de medición y el presupuesto son gratuitos.